El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss aseguraba que el origen de la familia estaba en el matrimonio y lo definió como un grupo formado por dos esposos y por los hijos nacidos de su unión que se mantiene unido por lazos legales, económicos y religiosos. Como es obvio, se refería a la familia en la sociedad occidental moderna. Para encontrar el origen de la estructura familiar hay que remontarse varios milenios. El hallazgo, en 2005, de varias sepulturas múltiples pertenecientes al Neolítico superior en Eulau (Alemania) puede suponer para la Antropología un gran paso adelante en la datación de la primera familia.
Una investigación, publicada en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y desarrollada en ese yacimiento, ha demostrado, por primera vez mediante técnicas genéticas, el parentesco de un grupo de personas enterradas juntas hace 4.600 años. «Tenemos pruebas indirectas de estructuras familiares a partir del Mesolítico, hace 8.500 años, y probablemente también las hay anteriores», asegura Gonzalo Ruiz Zapatero, director del Departamento de Prehistoria de la Facultad de Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, «sin embargo, esta investigación supone la prueba de genética molecular más antigua que prueba la existencia de la familia nuclear», es decir aquella formada por padres e hijos, sin incluir abuelos, tíos o primos.
Los investigadores encontraron en total 13 individuos separados en tumbas múltiples. Una de ellas, contenía los restos de un hombre adulto, de entre 40 y 60 años, una mujer, de alrededor de 40 años y dos niños de cuatro y de ocho años. Parecía lógico pensar que formaban una familia, pero el buen estado de la mayoría de los cuerpos permitió a los científicos realizar un análisis del ADN presente en sus huesos y dientes para probarlo.
«Los lazos genéticos entre los dos adultos y los dos niños enterrados juntos demuestran la presencia de la familia nuclear clásica en un contexto prehistórico en Europa central», afirma Wolfgang Haak, autor principal de la investigación y profesor de la Universidad de Adelaida (Australia). «Su unidad en la sepultura sugiere una unidad también en vida, pero no establece a la familia como un modelo universal ni como la institución más antigua de las comunidades humanas».
El yacimiento tiene un estado de conservación tan bueno, que los investigadores han podido reconstruir los acontecimientos que precedieron a la muerte de las familias allí enterradas con un enorme detalle. «Medimos los isótopos de estroncio de su dientes para tener una idea de dónde pasaron su juventud los individuos», cuenta Hylke de Jong, de la Universidad de Bristol. «Por ello sabemos que las mujeres se alimentaban en diferente lugar que los hombres y los niños». Eso facilitaba el intercambio de genes entre poblaciones distintas y favorecía la diversidad genética del grupo.
Los investigadores lograron averiguar que todos ellos murieron tras una fuerte oleada de violencia. El cuerpo de uno de los varones adultos presentaba varias fracturas en el cráneo y signos de haber sido atacado por hachas y armas de piedra en su espalda. Además, tiene varias fracturas en los antebrazos y en las manos que dan idea de que intentó defenderse. La mujer alberga un proyectil de piedra entre sus vértebras. Los niños debieron ser tarea más fácil, ya que no demuestran tanta brutalidad.
Los científicos señalan en su relato de los hechos la ausencia en todas las sepulturas de adultos jóvenes y de adolescentes. El gran cuidado que se puso en el entierro sugiere que los supervivientes debieron regresar al lugar de la matanza para enterrar a sus muertos, escriben en su trabajo.
Muchas de las sepulturas presentaban a los cadáveres enterrados cara a cara o con los brazos entrelazados, lo que también sugiere fuertes lazos familiares en vida. Es posible que en la familia occidental moderna presentada por Lévi-Strauss la religión y la institución del matrimonio se hayan erigido en figuras importantes para la estructura familiar. Pero, según demuestra esta investigación, la unión y el apego familiar no necesitan de una cosa ni de la otra. Al menos, no hace casi 5.000 años, en el Neolítico superior.
sábado, 22 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
"LA MADONNA DEL RUISEÑOR" DE RAFAEL SE VUELVE A EXPONER DESPUES DE UNA RESTAURACION DE DIEZ AÑOS
Las mejillas de la Madonna han vuelto a ser rosadas, y el rojo y el azul de su vestido brillan con más intensidad sobre un fondo de un paisaje de la Toscana. "Este paciente nos dio la mayor cantidad de escalofríos y noches sin dormir", ha asegurado Marco Ciatti, jefe del departamento de pinturas en el Opificio Delle Pietre Dure de Florencia, uno de los laboratorios de restauración estatales más prestigiosos de Italia.
Una curación lenta
"Pasamos dos años enteros estudiándolo antes de decidir si seguir adelante porque, con el daño que sufrió en el pasado, un intento de restauración podía salir mal", ha explicado Ciatti. Un equipo de profesionales con batas blancas y guantes de látex han recurrido a rayos X, escáneres TAC, reflectografías de rayos infrarrojos, lásers y microscopios para el laborioso proceso. Y aunque la estética se asimile a una sala de urgencias, no lo es. En este centro de Florencia se sana, pero sin la presión del tiempo. Lentamente. Además, el restaurador se predispone ante la obra en cuestión como "un doctor que trata al paciente como un todo en lugar de concentrarse en una enfermedad específica", según palabras el responsable del proyecto. "Probablemente, conozco el cuadro mejor que Rafael", ha asegurado Patrizia Riitano, otro de los miembros del equipo.
Símbolo de la Pasión
Rafael Sanzio (Urbino, 1483 - Roma, 1520) pintó el panel alrededor de 1506, todavía adolescente, a modo de regalo de bodas para Lorenzo Nasi, un rico comerciante. A finales de ese mismo siglo, el XVI, el cuadro se cayó y se estropeó gravemente. Aunque con dificultad, se pudo reconstruir. Años después, los rayos infrarrojos han permitido ver aún los clavos que se usaron para restaurarlo.
En el cuadro, figuran la Madonna y dos niños acariciando un jilguero. Los menores representan a un Jesucristo joven y a San Juan Bautista. El pájaro es un símbolo de la futura Pasión de Cristo, ya que dicho animal se alimenta de espinas.
Una curación lenta
"Pasamos dos años enteros estudiándolo antes de decidir si seguir adelante porque, con el daño que sufrió en el pasado, un intento de restauración podía salir mal", ha explicado Ciatti. Un equipo de profesionales con batas blancas y guantes de látex han recurrido a rayos X, escáneres TAC, reflectografías de rayos infrarrojos, lásers y microscopios para el laborioso proceso. Y aunque la estética se asimile a una sala de urgencias, no lo es. En este centro de Florencia se sana, pero sin la presión del tiempo. Lentamente. Además, el restaurador se predispone ante la obra en cuestión como "un doctor que trata al paciente como un todo en lugar de concentrarse en una enfermedad específica", según palabras el responsable del proyecto. "Probablemente, conozco el cuadro mejor que Rafael", ha asegurado Patrizia Riitano, otro de los miembros del equipo.
Símbolo de la Pasión
Rafael Sanzio (Urbino, 1483 - Roma, 1520) pintó el panel alrededor de 1506, todavía adolescente, a modo de regalo de bodas para Lorenzo Nasi, un rico comerciante. A finales de ese mismo siglo, el XVI, el cuadro se cayó y se estropeó gravemente. Aunque con dificultad, se pudo reconstruir. Años después, los rayos infrarrojos han permitido ver aún los clavos que se usaron para restaurarlo.
En el cuadro, figuran la Madonna y dos niños acariciando un jilguero. Los menores representan a un Jesucristo joven y a San Juan Bautista. El pájaro es un símbolo de la futura Pasión de Cristo, ya que dicho animal se alimenta de espinas.
lunes, 17 de noviembre de 2008
LOS "TESOROS SUMERGIDOS DE EGIPTO" SE QUEDA EN EL MATADERO DE LEGAZPI HASTA FIN DE AÑO

El éxito de público de la exposición arqueológica más importante de la presente temporada, ha obligado a los responsables de las salas del Matadero madrileño a prolongar la muestra hasta el próximo 31 de diciembre. Y con las mayores facilidades: dos entradas por el precio de una (según ciertas condiciones).
La exposición 'Tesoros sumergidos de Egipto', imprescindible para entender la arqueología moderna, es un resumen de los trabajos de Franck Goddio, quien en los últimos 12 años ha descubierto una ingente cantidad de piezas de varios periodos de la antigua civilización egipcia, que se encontraban sumergidos en el fondo del Mediterráneo, frente a las costas de la actual Alejandría.
Este arqueólogo submarino francés de ascendencia marroquí, ha localizado en el fondo de las aguas una espectacular colección de hallazgos que se encontraban perdidos hace dos mil años. Hazaña arqueológica que ha sido comparada con el descubrimiento de Pompeya.
Una selección de 500 de ellos, desde delicadas tazas de arcilla a monumentales esculturas de granito de más de seis metros de altura, componen esta excepcional muestra que debía haber cerrado sus puertas el pasado 28 de septiembre. No ha sido así y tras una primera prórroga que concluía en noviembre, sus responsables han decidido prolongarla hasta el 31 de diciembre de 2008, a causa de la demanda de los madrileños.
Mucho tiene que ver su espectacular montaje, que sigue la estela dejada por la exposición en Berlín, París y Bonn, ciudades donde estuvo antes y en las que recibió más de un millón y medio de personas, convirtiéndose en el suceso cultural de la temporada.
En 'Tesoros sumergidos de Egipto' se reúnen piezas que abarcan desde el antiguo imperio egipcio hasta el tiempo de Alejandro Magno, rescatadas de las ciudades de Heraclion, Canopo y la primitiva Alejandría, todas ellas desaparecidas a causa de desastres naturales.
Más de 4.700 metros cuadrados de montaje en el que, aparte de las piezas que como señala Goddio "no salieron de museos, sino directamente del lugar donde siempre estuvieron", se exhiben sorprendentes vídeos, paneles explicativos, traducciones de jeroglíficos y otros elementos explicativos.
EL METRO DE MALAGA EVITARA CINCO ENCLAVES ARQUEOLOGICOS EN EL CENTRO DE LA CIUDAD
Cinco enclaves con restos arqueológicos se interponen en los 2,3 kilómetros de trazado del metro entre la estación de Renfe y el paseo de Reding. Las catas arqueológicas y obras anteriores permiten adelantar las posibles sorpresas que se pueden encontrar los operarios cuando empiecen a excavar para construir el túnel del metro. Quizá por eso, la propia Delegación de Cultura estará muy encima de los trabajos y advierte de que se hará un seguimiento de los trabajos ante la posible aparición de restos arqueológicos.
El principal escollo que se va a encontrar la obra tiene forma de muralla del siglo XII. Es la que cerraba el arrabal de la antigua ciudad musulmana a la altura de Callejones del Perchel, calle que cruza por debajo, casi a la altura del mercado del Carmen. Esta muralla, que se conserva en muy buen estado, es de origen almohade y servía de defensa a esa zona exterior de la ciudad, conocida como el ´Attabanin´.
El acuerdo llegado entre Ferrocarriles Andaluces, encargada de ejecutar la obra, y la Delegación de Cultura asegura la conservación integral de esta muralla. Los trabajos de construcción del túnel utilizan la técnica de los muros-pantalla, como en el resto del metro. Eso obliga a excavar desde la superficie, así que la constructora tendrá que parar la obra justo antes de la muralla, continuar por debajo de los restos sin tocarlos, mientras se construyen las paredes del túnel a su alrededor. A partir de ahí, recuperará el sistema de obra.
Este es el enclave con problemas más evidentes. El resto de los yacimientos se encuentran localizados y, a priori, no deben suponer un problema. Siguiendo el trazado desde Renfe, y superando algunos enterramientos árabes de poca importancia en la zona de la Explanada de la Estación, el siguiente enclave a salvar tras la muralla se encuentra frente a la iglesia de San Pedro. Ya durante las obras de construcción del aparcamiento de la avenida de Andalucía se detectó un cementerio vinculado a la antigua parroquia, aunque trabajos posteriores advertían de posibles restos árabes y romanos dispersos por la zona.
Una vez que se cruza el río, lo primero con lo que se pueden topar es con los restos del antiguo fuerte de San Lorenzo, del siglo XVIII y enterrado bajo la Alameda Principal, justo a la entrada de la Alameda de Colón. Fuera de uso al ganarse terreno al mar, fue desmantelado con la construcción de la Alameda en el siglo XIX. No obstante, todavía quedan restos de las bodegas y cimientos que pueden aparecer con las excavaciones del túnel desde la superficie, aunque éste discurra realmente muy por debajo de ellos.
En la plaza de la Marina se encuentra otro de los grandes yacimientos arqueológicos, que dieron muchos quebraderos de cabeza en la construcción del aparcamiento. Son las murallas nazaríes de defensa de la ciudad y el castillo de los genoveses, llamado así por estar a cargo de la importante colonia de comerciantes de esta ciudad italiana en la época nazarí (de los siglos XIII al XV). Se encuentra en la entrada de la calle Molina Lario y estuvo activo hasta el siglo XVIII, cuando dejó de tener sentido por el alejamiento de la línea de costa al aterrarse el Puerto y ganar terreno al mar.
El quinto enclave también tiene su vinculación con el antiguo puerto, ya que en la parte del parque de Pedro Luis Alonso más cercana al paseo de Reding hay muchos restos del antiguo muelle del siglo XVIII.
El principal escollo que se va a encontrar la obra tiene forma de muralla del siglo XII. Es la que cerraba el arrabal de la antigua ciudad musulmana a la altura de Callejones del Perchel, calle que cruza por debajo, casi a la altura del mercado del Carmen. Esta muralla, que se conserva en muy buen estado, es de origen almohade y servía de defensa a esa zona exterior de la ciudad, conocida como el ´Attabanin´.
El acuerdo llegado entre Ferrocarriles Andaluces, encargada de ejecutar la obra, y la Delegación de Cultura asegura la conservación integral de esta muralla. Los trabajos de construcción del túnel utilizan la técnica de los muros-pantalla, como en el resto del metro. Eso obliga a excavar desde la superficie, así que la constructora tendrá que parar la obra justo antes de la muralla, continuar por debajo de los restos sin tocarlos, mientras se construyen las paredes del túnel a su alrededor. A partir de ahí, recuperará el sistema de obra.
Este es el enclave con problemas más evidentes. El resto de los yacimientos se encuentran localizados y, a priori, no deben suponer un problema. Siguiendo el trazado desde Renfe, y superando algunos enterramientos árabes de poca importancia en la zona de la Explanada de la Estación, el siguiente enclave a salvar tras la muralla se encuentra frente a la iglesia de San Pedro. Ya durante las obras de construcción del aparcamiento de la avenida de Andalucía se detectó un cementerio vinculado a la antigua parroquia, aunque trabajos posteriores advertían de posibles restos árabes y romanos dispersos por la zona.
Una vez que se cruza el río, lo primero con lo que se pueden topar es con los restos del antiguo fuerte de San Lorenzo, del siglo XVIII y enterrado bajo la Alameda Principal, justo a la entrada de la Alameda de Colón. Fuera de uso al ganarse terreno al mar, fue desmantelado con la construcción de la Alameda en el siglo XIX. No obstante, todavía quedan restos de las bodegas y cimientos que pueden aparecer con las excavaciones del túnel desde la superficie, aunque éste discurra realmente muy por debajo de ellos.
En la plaza de la Marina se encuentra otro de los grandes yacimientos arqueológicos, que dieron muchos quebraderos de cabeza en la construcción del aparcamiento. Son las murallas nazaríes de defensa de la ciudad y el castillo de los genoveses, llamado así por estar a cargo de la importante colonia de comerciantes de esta ciudad italiana en la época nazarí (de los siglos XIII al XV). Se encuentra en la entrada de la calle Molina Lario y estuvo activo hasta el siglo XVIII, cuando dejó de tener sentido por el alejamiento de la línea de costa al aterrarse el Puerto y ganar terreno al mar.
El quinto enclave también tiene su vinculación con el antiguo puerto, ya que en la parte del parque de Pedro Luis Alonso más cercana al paseo de Reding hay muchos restos del antiguo muelle del siglo XVIII.
HALLADOS UNOS PENDIENTES DE 2.300 AÑOS EN UNA NECROPOLIS DE MURCIA
Los trabajos de excavación que se están llevando a cabo en la necrópolis del poblado del conjunto arqueológico de Coimbra del Barranco Ancho, situado en el término municipal de Jumilla, han permitido el hallazgo de unos pendientes con forma de racimo y con una antigüedad de 2.300 años.
La zona donde se está excavando se fecha a lo largo del siglo IV a.C., según se deduce de las cerámicas griegas que aparecen en el ajuar de las tumbas. En este sentido, entre los materiales hallados en los ajuares de las sepulturas excavadas en la presente campaña destacan varios pendientes, dos de ellos en forma de racimos de uva, lo que eleva la tradición vinícola jumillana a una antigüedad de 2.300 años; dato corroborado por el hallazgo de pepitas de vitis vinífera en el poblado de Coimbra del Barranco Ancho.
El conjunto arqueológico de Coimbra del Barranco Ancho es uno de los complejos "más importantes e interesantes" de la cultura ibérica, al contar con un extenso poblado, tres necrópolis, un santuario dedicado a Tanit y un poblado del Bronce final con su correspondiente necrópolis.
Los trabajos en el conjunto se iniciaron en 1977, y se ha revelado como un yacimiento paradigmático para el estudio de la cultura ibérica, pues ha aportado piezas como el Pilar-Estela de los Jinetes de Coimbra del Barranco Ancho, de interés equiparable a la Dama de Elche.
Además, la importancia del yacimiento se incrementará con los resultados de las investigaciones en curso, como por ejemplo las precisiones sobre las cerámicas áticas que, según el Ayuntamiento, permitirá el estudio de los materiales, "con lo que los resultados del proyecto de investigación tendrán relevancia no solo a nivel nacional, sino internacional".
Coimbra del Barranco Ancho es, en la actualidad, el único proyecto de investigación de la cultura ibérica en la Región de Murcia, aunque su continuidad es incierta después de 32 años de investigaciones.
La zona donde se está excavando se fecha a lo largo del siglo IV a.C., según se deduce de las cerámicas griegas que aparecen en el ajuar de las tumbas. En este sentido, entre los materiales hallados en los ajuares de las sepulturas excavadas en la presente campaña destacan varios pendientes, dos de ellos en forma de racimos de uva, lo que eleva la tradición vinícola jumillana a una antigüedad de 2.300 años; dato corroborado por el hallazgo de pepitas de vitis vinífera en el poblado de Coimbra del Barranco Ancho.
El conjunto arqueológico de Coimbra del Barranco Ancho es uno de los complejos "más importantes e interesantes" de la cultura ibérica, al contar con un extenso poblado, tres necrópolis, un santuario dedicado a Tanit y un poblado del Bronce final con su correspondiente necrópolis.
Los trabajos en el conjunto se iniciaron en 1977, y se ha revelado como un yacimiento paradigmático para el estudio de la cultura ibérica, pues ha aportado piezas como el Pilar-Estela de los Jinetes de Coimbra del Barranco Ancho, de interés equiparable a la Dama de Elche.
Además, la importancia del yacimiento se incrementará con los resultados de las investigaciones en curso, como por ejemplo las precisiones sobre las cerámicas áticas que, según el Ayuntamiento, permitirá el estudio de los materiales, "con lo que los resultados del proyecto de investigación tendrán relevancia no solo a nivel nacional, sino internacional".
Coimbra del Barranco Ancho es, en la actualidad, el único proyecto de investigación de la cultura ibérica en la Región de Murcia, aunque su continuidad es incierta después de 32 años de investigaciones.
domingo, 16 de noviembre de 2008
FIRMA INVITADA:EL COMPROMISO DEL HISTORIADOR
No hay nada más costoso que los principios, no hay nada más valioso que los principios.
Germán Carrera Damas
En ésta hora menguada que atraviesa el país los historiadores tenemos la responsabilidad de actuar. No nos vale una mirada contemplativa del pasado para evadir la problemática del presente. Estudiar la historia es un acto de fe en torno a las esperanzas humanas en el presente. El historiador es ante todo un ciudadano comprometido con su comunidad, sociedad y país.
La “ilustre” generación positivista de historiadores venezolanos encabezados por José Gil Fortoul y Vallenilla Lanz, no sólo sirvió con sumisión al régimen gomecista sino que lo justificó filosóficamente. Los historiadores terminaron siendo funcionarios de segundo orden encargados de la propaganda del Estado y desde las escuelas se impuso una enseñanza como “moral y cívica” alrededor del culto bolivariano.
Poco ha cambiado ésta situación en el país. Al contrario, notamos con preocupación el incesante ejercicio que el actual régimen lleva a cabo en “acomodar” el pasado a un proyecto personalista de corte militar con evidentes prácticas totalitarias y tiránicas.
El poder que aplasta y se convierte en arbitrario abusa de la historia. Acomoda los hechos a conveniencia y sin rubor. La reiterada condena, que hoy desde el gobierno, se lleva a cabo en torno a los Golpes de Estado se hace de una forma selectiva y maniquea. ¿Qué diferencia puede existir entre los golpes del año 1992 y el del 2002? Que yo sepa, no hay Golpes de Estado buenos, y a todos hay que condenarlos por igual. La violencia como forma de hacer política es la negación de las mismas posibilidades de la política.
Los historiadores venezolanos, investigadores y docentes, deberíamos representar una conciencia lucida, un referente ético/moral en torno a las desviaciones que desde el poder se cometen. Nuestro silencio nos hace cómplices. Nuestro compromiso y luchas ocurren en el presente y la aspiración es inequívoca: vivir en democracia dentro de una convivencia fundamentada en el Estado de Derecho, la paz, la justicia y la libertad, en suma, la aspiración a un proyecto de país compartido que represente los intereses de la mayoría.
Estamos hastiados de gobernantes populistas e irresponsables que en nombre de grandes ideales terminan ejerciendo el despotismo. Está bien tener uno o dos accidentes de ese tipo, lo que es anómalo es la persistencia del fenómeno. Dice el gran historiador G. Carrera Damas que todos tenemos el compromiso de comparecer ante la historia y esto no podemos hacerlo de una manera rutinaria e indiferente.
El intelectual que aprecie su independencia y libertad creativa es necesariamente anti-poder, sea éste de la naturaleza que sea. Actuar con integridad, tanto en la teoría como en la acción, es algo consustancial al compromiso del historiador. Y los combates por la historia son en el aquí y el ahora.
Angel Rafael Lombardi Boscán
Director del Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia
Germán Carrera Damas
En ésta hora menguada que atraviesa el país los historiadores tenemos la responsabilidad de actuar. No nos vale una mirada contemplativa del pasado para evadir la problemática del presente. Estudiar la historia es un acto de fe en torno a las esperanzas humanas en el presente. El historiador es ante todo un ciudadano comprometido con su comunidad, sociedad y país.
La “ilustre” generación positivista de historiadores venezolanos encabezados por José Gil Fortoul y Vallenilla Lanz, no sólo sirvió con sumisión al régimen gomecista sino que lo justificó filosóficamente. Los historiadores terminaron siendo funcionarios de segundo orden encargados de la propaganda del Estado y desde las escuelas se impuso una enseñanza como “moral y cívica” alrededor del culto bolivariano.
Poco ha cambiado ésta situación en el país. Al contrario, notamos con preocupación el incesante ejercicio que el actual régimen lleva a cabo en “acomodar” el pasado a un proyecto personalista de corte militar con evidentes prácticas totalitarias y tiránicas.
El poder que aplasta y se convierte en arbitrario abusa de la historia. Acomoda los hechos a conveniencia y sin rubor. La reiterada condena, que hoy desde el gobierno, se lleva a cabo en torno a los Golpes de Estado se hace de una forma selectiva y maniquea. ¿Qué diferencia puede existir entre los golpes del año 1992 y el del 2002? Que yo sepa, no hay Golpes de Estado buenos, y a todos hay que condenarlos por igual. La violencia como forma de hacer política es la negación de las mismas posibilidades de la política.
Los historiadores venezolanos, investigadores y docentes, deberíamos representar una conciencia lucida, un referente ético/moral en torno a las desviaciones que desde el poder se cometen. Nuestro silencio nos hace cómplices. Nuestro compromiso y luchas ocurren en el presente y la aspiración es inequívoca: vivir en democracia dentro de una convivencia fundamentada en el Estado de Derecho, la paz, la justicia y la libertad, en suma, la aspiración a un proyecto de país compartido que represente los intereses de la mayoría.
Estamos hastiados de gobernantes populistas e irresponsables que en nombre de grandes ideales terminan ejerciendo el despotismo. Está bien tener uno o dos accidentes de ese tipo, lo que es anómalo es la persistencia del fenómeno. Dice el gran historiador G. Carrera Damas que todos tenemos el compromiso de comparecer ante la historia y esto no podemos hacerlo de una manera rutinaria e indiferente.
El intelectual que aprecie su independencia y libertad creativa es necesariamente anti-poder, sea éste de la naturaleza que sea. Actuar con integridad, tanto en la teoría como en la acción, es algo consustancial al compromiso del historiador. Y los combates por la historia son en el aquí y el ahora.
Angel Rafael Lombardi Boscán
Director del Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia
DOCUMENTOS INEDITOS PRUEBAN QUE EL CORONEL ROJO, PROPUSO AL GOBIERNO DE LA REPUBLICA ESPAÑOLA QUE PROVOCASE UNA GUERRA CONTRA LA ALEMANIA NAZI
Reaccionar ofensivamente contra la nación alemana. En otras palabras, declarar la guerra al país más poderoso de Europa. Es el consejo que el Estado Mayor Central, que dirige el coronel Vicente Rojo, le da al Gobierno de la República el día 31 de mayo de 1937. Indalecio Prieto, ministro de Defensa, ha encargado a Rojo que estudie todas las posibilidades y presente al Consejo de Ministros la propuesta esa misma mañana.
El Estado Mayor pensó que franceses, ingleses y soviéticos ayudarían a la República si era atacada por Alemania
El Gobierno rechazó el plan de Prieto. Negrín, Azaña, los comunistas y los nacionalistas vascos y catalanes se opusieron
El motivo merece ser estudiado y que se tomen medidas. Una poderosa flota alemana compuesta por un acorazado de bolsillo y cuatro destructores ha bombardeado impunemente durante dos horas el centro de Almería. Más de doscientos disparos de gran calibre han caído sobre la ciudad y han causado casi cuarenta muertos y doscientos heridos. Muchos edificios se han derrumbado. La escasa artillería de costa no ha podido responder al ataque. Los buques llevaban enarbolada la bandera de su país, no han pretendido ocultar su procedencia.
La agresión alemana es una respuesta a otro ataque. Dos días antes, el 29 de mayo, una escuadrilla de bombarderos rápidos republicanos Tupolev SB-2, los llamados Katiuska, tripulados por pilotos soviéticos, partió de la base de Los Alcázares, en Murcia, y bombardeó un gran buque de guerra fondeado en las proximidades de Ibiza. Los aviadores afirmaron a su vuelta que creían estar atacando a uno de los mayores barcos de guerra franquista, el crucero Canarias. Sin embargo, se trataba de un acorazado de bolsillo alemán, el Deutschland. El barco, que incumplía la normativa del Comité de No Intervención de permanecer a un mínimo de diez millas de la costa española, resultó seriamente averiado por las bombas, y se registraron más de treinta muertos y setenta heridos entre sus tripulantes.
El ministro de Defensa convocó con urgencia al Estado Mayor Central (EMC) para que hiciera un análisis de la situación y diera sus recomendaciones al Gobierno. Indalecio Prieto ordenó que se produjera el cónclave. La reunión la presidió Rojo y acudieron los responsables de las distintas áreas del Estado Mayor, una quincena de personas. Y el dictamen fue inequívoco, porque sólo había dos salidas; una indigna, que era ignorar la brutal agresión; la otra, peligrosa pero que podía tener sus ventajas, atacar a los barcos alemanes y provocar un conflicto de mayor envergadura, intentando arrastrar a la guerra que provocarían los alemanes a Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética.
La reunión transcurre en un ambiente inevitable de tensión. Al acabar la misma, las conclusiones son terminantes: el Gobierno tiene dos opciones, mantenerse en una actitud expectante, o bien reaccionar ofensivamente contra la agresión alemana. Es preciso tener en cuenta que el bombardeo de Almería no se ha producido bajo la obscena cobertura de la afiliación de los barcos a la Legión Cóndor, el contingente voluntario de militares alemanes enviado por Hitler a España, que lucha oficialmente como si fuera una parte de la Legión. Ha sido aún más grosera, porque lo han realizado un acorazado, el Admiral Scheer, gemelo del Deutschland, y cuatro destructores, todos ellos de la armada alemana. O sea, que ha partido de buques de un país teóricamente no implicado en el conflicto. Ni siquiera los capitanes se han molestado en arriar la bandera alemana de sus mástiles para disparar sus cañones. La marina de Alemania ha bombardeado abiertamente una ciudad española.
El EMC recomienda al Gobierno que reaccione siguiendo la segunda de las posibilidades, es decir, a la ofensiva. ¿Esto qué significa? No hay que ser muy agudo para responder a la pregunta, porque supone declarar la guerra a la primera potencia continental.
La propuesta de ofensiva se concreta en una acción por mar y por aire. Desde el mar, el EMC propone que los submarinos que actúan en el Cantábrico se desplacen al canal de la Mancha para hundir barcos de guerra alemanes. Al mismo tiempo, toda la aviación se puede volcar en un ataque generalizado contra las bases navales de Melilla y Palma, que son las que utiliza normalmente la marina alemana en su misión de controlar el transporte marítimo en el Mediterráneo.
El EMC reconoce que la decisión tiene un carácter político, está en manos del Gobierno, porque supondría ampliar el carácter de la guerra de manera franca, "borrando las actuales ficciones", porque Italia y Alemania están ya haciendo la guerra a España, que lucha contra tres (sic) naciones.
Para el caso de que el Gobierno aceptara la propuesta de Vicente Rojo, sus miembros proponen un plan de contingencia. Si la respuesta se produce, Alemania va a reaccionar declarando en la práctica la guerra abierta a la República, bien mediante un bloqueo que sería absoluto, o bien por una agresión oficial. Como medida más eficaz para aliviar la hipótesis del bloqueo, la salida debe ser diplomática, obligando a Inglaterra, Francia y Rusia (sic) a permitir el paso por tierra de los suministros.
En el caso de que Alemania se decidiera por la ofensiva abierta con utilización de medios abundantes, la inferioridad republicana sería tal que obligaría a procurar la ayuda externa en todos los órdenes, el humano, el material, el económico y el militar, lo que conduciría a su vez a provocar una guerra internacional de gran volumen que llevaría a resolver la guerra a favor de la España leal.
Siguiendo en esa hipótesis de guerra abierta, el EMC propone una estrategia de ganar tiempo, a través de la economía de medios hasta que la ayuda exterior pueda llegar. Eso quiere decir mantener una actitud ofensiva de la aviación y un pase franco a la defensiva de las tropas de mar y tierra. Las coordenadas de la defensa se marcan de una manera precisa, señalando en qué líneas deben atrincherarse las tropas con mejores posibilidades de defensa, en qué puertos debe refugiarse la flota y en qué aeródromos debe residir la potente fuerza aérea que ahora se posee para atacar a los barcos enemigos y resistir su más que probable reacción. Sobre la actitud ofensiva de la aviación, no es ninguna quimera. En estos momentos, la República posee una sesentena de bombarderos rápidos y más de un centenar de cazas de gran eficacia que podrían causar graves daños a la flota alemana.
El EMC no se engaña en relación con la posible actitud de apoyo de las potencias democráticas y la URSS en el caso de que se desatase el conflicto internacional. Para ayudar a que franceses, ingleses y soviéticos se decidan a intervenir, se puede "estudiar la posibilidad de hacer promesas de tipo territorial, puesto que se considera que los aspectos ideológico y sentimental no serán bastantes". Es evidente que la sugerencia está referida a las posesiones españolas en África, que son para la República más un dolor de cabeza que un motivo de orgullo patriótico. Allí tiene su retaguardia, su banderín de enganche, el ejército enemigo.
El escrito se traslada al Consejo de Ministros mientras comienzan a sonar los primeros cañonazos de una ofensiva republicana sobre La Granja. Indalecio Prieto se presenta en la reunión del Gobierno con el informe, y lo defiende. Para él, la mejor salida es hacer que el conflicto se convierta en internacional, porque piensa que la reacción de Francia e Inglaterra no podrá ser otra, en caso de guerra abierta con Alemania, que la de apoyar a la República.
Durante varias horas, los ministros debaten. La controversia es proporcional a la gravedad del asunto. El jefe del Gobierno, Juan Negrín, ante las discrepancias y las dudas, aplaza la discusión y reclama la presencia de Manuel Azaña, presidente de la República, quien preside la nueva reunión a las tres de la tarde.
Pero el Gobierno rechaza el plan de Prieto. Ni Negrín, ni los republicanos, ni los comunistas, obedientes a los intereses de Moscú, ni los nacionalistas catalanes y vascos quieren que aumente la magnitud de la catástrofe. El presidente Manuel Azaña está también abiertamente en contra de extender el conflicto. No sólo por razones tácticas, sino sobre todo por razones de carácter ético. No desea más sangre. Lo hará siempre patente en todas sus intervenciones públicas. Lo dijo de una manera franca en su discurso del 21 de enero en el Ayuntamiento de Valencia rechazando las tentaciones de convertir la guerra española en guerra general: "En primer lugar porque la guerra, de por sí, es siempre una catástrofe (...). Y en segundo término porque la guerra general dejaría sumidas las aspiraciones españolas y la justa causa española debajo de las grandes contiendas que se plantearan al mundo europeo (...)". Y la decisión es firme: no habrá guerra europea. A Azaña se le atribuye una frase contundente al respecto: "El Deutchsland puede ser nuestro Maine", en referencia al acorazado norteamericano cuyo hundimiento provocó la guerra con Estados Unidos en 1898.
La actitud de los comunistas es determinante. El ministro de Instrucción Pública ha aclarado su postura durante el receso. Según dirá después Indalecio Prieto, ha consultado al representante de la Komintern en España, Palmiro Togliatti, y éste le ha dicho que no puede apoyar una solución así, que perjudica los intereses de la URSS.
El Gobierno se traga la agresión, reduce su reacción a protestar por la flagrante quiebra de la presunta neutralidad alemana en todos los foros internacionales a los que puede acudir para denunciar la agresiva política en España de Italia y Alemania. Al margen de otras consideraciones, nadie puede tener la seguridad -salvo por lo que se refiere a los intereses de la URSS, defendidos por los asesores soviéticos- de que el bloque de países democráticos se la vaya a jugar por España. Ni siquiera los ingleses actúan de una manera contundente cuando sus barcos mercantes son atacados por navíos de guerra o por la aviación italo-alemana en los puertos donde descargan. Se han producido hundimientos y muertos de nacionalidad inglesa, pero ningún acorazado británico ha bombardeado puertos o ciudades en manos de los rebeldes. Hay un evidente doble rasero dentro del Comité de No Intervención. El desvergonzado bombardeo de Almería provoca escándalo internacional, pero nada más que escándalo.
La crisis es de una envergadura gigantesca, y muestra de forma transparente la visión de Vicente Rojo, convencido de que la guerra europea, limitada o no, sería mucho más favorable a los intereses de la República que la guerra reducida que él dirige desde el punto de vista militar.
Rojo y sus colaboradores aceptan disciplinadamente pero de mal grado la decisión. El coronel no dejará nunca de pensar que se perdió una gran oportunidad para resolver la guerra de forma favorable a los intereses republicanos. Considerará que una reacción "más firme, más enérgica y digna, y explotada atinadamente en el orden nacional y humano, hubiera podido provocar el verdadero levantamiento nacional contra nuestros verdaderos enemigos: los invasores".
Pero, en cierta manera, la decisión del Gabinete es tremendamente coherente con el optimismo que empapa ahora la acción del nuevo Gobierno en el terreno militar. Un optimismo que cultiva el propio Rojo, que muestra Indalecio Prieto y por el que se deja llevar, suavemente, el mismo presidente de la República. Si existe la posibilidad de derrotar a los franquistas, ¿para qué provocar una catástrofe añadida a las que ya padece España?
La guerra ampliada nunca tuvo lugar.
El Estado Mayor pensó que franceses, ingleses y soviéticos ayudarían a la República si era atacada por Alemania
El Gobierno rechazó el plan de Prieto. Negrín, Azaña, los comunistas y los nacionalistas vascos y catalanes se opusieron
El motivo merece ser estudiado y que se tomen medidas. Una poderosa flota alemana compuesta por un acorazado de bolsillo y cuatro destructores ha bombardeado impunemente durante dos horas el centro de Almería. Más de doscientos disparos de gran calibre han caído sobre la ciudad y han causado casi cuarenta muertos y doscientos heridos. Muchos edificios se han derrumbado. La escasa artillería de costa no ha podido responder al ataque. Los buques llevaban enarbolada la bandera de su país, no han pretendido ocultar su procedencia.
La agresión alemana es una respuesta a otro ataque. Dos días antes, el 29 de mayo, una escuadrilla de bombarderos rápidos republicanos Tupolev SB-2, los llamados Katiuska, tripulados por pilotos soviéticos, partió de la base de Los Alcázares, en Murcia, y bombardeó un gran buque de guerra fondeado en las proximidades de Ibiza. Los aviadores afirmaron a su vuelta que creían estar atacando a uno de los mayores barcos de guerra franquista, el crucero Canarias. Sin embargo, se trataba de un acorazado de bolsillo alemán, el Deutschland. El barco, que incumplía la normativa del Comité de No Intervención de permanecer a un mínimo de diez millas de la costa española, resultó seriamente averiado por las bombas, y se registraron más de treinta muertos y setenta heridos entre sus tripulantes.
El ministro de Defensa convocó con urgencia al Estado Mayor Central (EMC) para que hiciera un análisis de la situación y diera sus recomendaciones al Gobierno. Indalecio Prieto ordenó que se produjera el cónclave. La reunión la presidió Rojo y acudieron los responsables de las distintas áreas del Estado Mayor, una quincena de personas. Y el dictamen fue inequívoco, porque sólo había dos salidas; una indigna, que era ignorar la brutal agresión; la otra, peligrosa pero que podía tener sus ventajas, atacar a los barcos alemanes y provocar un conflicto de mayor envergadura, intentando arrastrar a la guerra que provocarían los alemanes a Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética.
La reunión transcurre en un ambiente inevitable de tensión. Al acabar la misma, las conclusiones son terminantes: el Gobierno tiene dos opciones, mantenerse en una actitud expectante, o bien reaccionar ofensivamente contra la agresión alemana. Es preciso tener en cuenta que el bombardeo de Almería no se ha producido bajo la obscena cobertura de la afiliación de los barcos a la Legión Cóndor, el contingente voluntario de militares alemanes enviado por Hitler a España, que lucha oficialmente como si fuera una parte de la Legión. Ha sido aún más grosera, porque lo han realizado un acorazado, el Admiral Scheer, gemelo del Deutschland, y cuatro destructores, todos ellos de la armada alemana. O sea, que ha partido de buques de un país teóricamente no implicado en el conflicto. Ni siquiera los capitanes se han molestado en arriar la bandera alemana de sus mástiles para disparar sus cañones. La marina de Alemania ha bombardeado abiertamente una ciudad española.
El EMC recomienda al Gobierno que reaccione siguiendo la segunda de las posibilidades, es decir, a la ofensiva. ¿Esto qué significa? No hay que ser muy agudo para responder a la pregunta, porque supone declarar la guerra a la primera potencia continental.
La propuesta de ofensiva se concreta en una acción por mar y por aire. Desde el mar, el EMC propone que los submarinos que actúan en el Cantábrico se desplacen al canal de la Mancha para hundir barcos de guerra alemanes. Al mismo tiempo, toda la aviación se puede volcar en un ataque generalizado contra las bases navales de Melilla y Palma, que son las que utiliza normalmente la marina alemana en su misión de controlar el transporte marítimo en el Mediterráneo.
El EMC reconoce que la decisión tiene un carácter político, está en manos del Gobierno, porque supondría ampliar el carácter de la guerra de manera franca, "borrando las actuales ficciones", porque Italia y Alemania están ya haciendo la guerra a España, que lucha contra tres (sic) naciones.
Para el caso de que el Gobierno aceptara la propuesta de Vicente Rojo, sus miembros proponen un plan de contingencia. Si la respuesta se produce, Alemania va a reaccionar declarando en la práctica la guerra abierta a la República, bien mediante un bloqueo que sería absoluto, o bien por una agresión oficial. Como medida más eficaz para aliviar la hipótesis del bloqueo, la salida debe ser diplomática, obligando a Inglaterra, Francia y Rusia (sic) a permitir el paso por tierra de los suministros.
En el caso de que Alemania se decidiera por la ofensiva abierta con utilización de medios abundantes, la inferioridad republicana sería tal que obligaría a procurar la ayuda externa en todos los órdenes, el humano, el material, el económico y el militar, lo que conduciría a su vez a provocar una guerra internacional de gran volumen que llevaría a resolver la guerra a favor de la España leal.
Siguiendo en esa hipótesis de guerra abierta, el EMC propone una estrategia de ganar tiempo, a través de la economía de medios hasta que la ayuda exterior pueda llegar. Eso quiere decir mantener una actitud ofensiva de la aviación y un pase franco a la defensiva de las tropas de mar y tierra. Las coordenadas de la defensa se marcan de una manera precisa, señalando en qué líneas deben atrincherarse las tropas con mejores posibilidades de defensa, en qué puertos debe refugiarse la flota y en qué aeródromos debe residir la potente fuerza aérea que ahora se posee para atacar a los barcos enemigos y resistir su más que probable reacción. Sobre la actitud ofensiva de la aviación, no es ninguna quimera. En estos momentos, la República posee una sesentena de bombarderos rápidos y más de un centenar de cazas de gran eficacia que podrían causar graves daños a la flota alemana.
El EMC no se engaña en relación con la posible actitud de apoyo de las potencias democráticas y la URSS en el caso de que se desatase el conflicto internacional. Para ayudar a que franceses, ingleses y soviéticos se decidan a intervenir, se puede "estudiar la posibilidad de hacer promesas de tipo territorial, puesto que se considera que los aspectos ideológico y sentimental no serán bastantes". Es evidente que la sugerencia está referida a las posesiones españolas en África, que son para la República más un dolor de cabeza que un motivo de orgullo patriótico. Allí tiene su retaguardia, su banderín de enganche, el ejército enemigo.
El escrito se traslada al Consejo de Ministros mientras comienzan a sonar los primeros cañonazos de una ofensiva republicana sobre La Granja. Indalecio Prieto se presenta en la reunión del Gobierno con el informe, y lo defiende. Para él, la mejor salida es hacer que el conflicto se convierta en internacional, porque piensa que la reacción de Francia e Inglaterra no podrá ser otra, en caso de guerra abierta con Alemania, que la de apoyar a la República.
Durante varias horas, los ministros debaten. La controversia es proporcional a la gravedad del asunto. El jefe del Gobierno, Juan Negrín, ante las discrepancias y las dudas, aplaza la discusión y reclama la presencia de Manuel Azaña, presidente de la República, quien preside la nueva reunión a las tres de la tarde.
Pero el Gobierno rechaza el plan de Prieto. Ni Negrín, ni los republicanos, ni los comunistas, obedientes a los intereses de Moscú, ni los nacionalistas catalanes y vascos quieren que aumente la magnitud de la catástrofe. El presidente Manuel Azaña está también abiertamente en contra de extender el conflicto. No sólo por razones tácticas, sino sobre todo por razones de carácter ético. No desea más sangre. Lo hará siempre patente en todas sus intervenciones públicas. Lo dijo de una manera franca en su discurso del 21 de enero en el Ayuntamiento de Valencia rechazando las tentaciones de convertir la guerra española en guerra general: "En primer lugar porque la guerra, de por sí, es siempre una catástrofe (...). Y en segundo término porque la guerra general dejaría sumidas las aspiraciones españolas y la justa causa española debajo de las grandes contiendas que se plantearan al mundo europeo (...)". Y la decisión es firme: no habrá guerra europea. A Azaña se le atribuye una frase contundente al respecto: "El Deutchsland puede ser nuestro Maine", en referencia al acorazado norteamericano cuyo hundimiento provocó la guerra con Estados Unidos en 1898.
La actitud de los comunistas es determinante. El ministro de Instrucción Pública ha aclarado su postura durante el receso. Según dirá después Indalecio Prieto, ha consultado al representante de la Komintern en España, Palmiro Togliatti, y éste le ha dicho que no puede apoyar una solución así, que perjudica los intereses de la URSS.
El Gobierno se traga la agresión, reduce su reacción a protestar por la flagrante quiebra de la presunta neutralidad alemana en todos los foros internacionales a los que puede acudir para denunciar la agresiva política en España de Italia y Alemania. Al margen de otras consideraciones, nadie puede tener la seguridad -salvo por lo que se refiere a los intereses de la URSS, defendidos por los asesores soviéticos- de que el bloque de países democráticos se la vaya a jugar por España. Ni siquiera los ingleses actúan de una manera contundente cuando sus barcos mercantes son atacados por navíos de guerra o por la aviación italo-alemana en los puertos donde descargan. Se han producido hundimientos y muertos de nacionalidad inglesa, pero ningún acorazado británico ha bombardeado puertos o ciudades en manos de los rebeldes. Hay un evidente doble rasero dentro del Comité de No Intervención. El desvergonzado bombardeo de Almería provoca escándalo internacional, pero nada más que escándalo.
La crisis es de una envergadura gigantesca, y muestra de forma transparente la visión de Vicente Rojo, convencido de que la guerra europea, limitada o no, sería mucho más favorable a los intereses de la República que la guerra reducida que él dirige desde el punto de vista militar.
Rojo y sus colaboradores aceptan disciplinadamente pero de mal grado la decisión. El coronel no dejará nunca de pensar que se perdió una gran oportunidad para resolver la guerra de forma favorable a los intereses republicanos. Considerará que una reacción "más firme, más enérgica y digna, y explotada atinadamente en el orden nacional y humano, hubiera podido provocar el verdadero levantamiento nacional contra nuestros verdaderos enemigos: los invasores".
Pero, en cierta manera, la decisión del Gabinete es tremendamente coherente con el optimismo que empapa ahora la acción del nuevo Gobierno en el terreno militar. Un optimismo que cultiva el propio Rojo, que muestra Indalecio Prieto y por el que se deja llevar, suavemente, el mismo presidente de la República. Si existe la posibilidad de derrotar a los franquistas, ¿para qué provocar una catástrofe añadida a las que ya padece España?
La guerra ampliada nunca tuvo lugar.
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