jueves, 22 de enero de 2009

UNA EXPOSICION LONDINENSE INDAGA EN LA HISTORIA ENTRE GUERRA Y MEDICINA

La película de Robert Altman MASH y su adaptación en la popular serie de televisión homónima diseccionan con ironía la vida en un hospital de campaña durante la Guerra de Corea, y reflejan la estrecha relación que han tenido, a lo largo de la Historia, la medicina y la guerra.

En la misma línea, la Fundación Wellcome acoge estos días una exposición en Londres que muestra cómo los escenarios bélicos han sido, en ocasiones, el lugar donde se han registrado avances quirúrgicos y psicológicos. La exposición también supone una aproximación artística a los conflictos, aunque menos irreverente y más académica que la de MASH.

Guerra y Medicina explora la relación de dos disciplinas con objetivos opuestos: matar, mutilar y destruir, la primera; sanar y reconstruir el cuerpo y la mente humanos, la segunda. Con grabados, instalaciones audiovisuales, carteles oficiales e instrumentos de quirófano se profundiza en las complejidades de "lo mejor y lo peor de la naturaleza humana", dice Ken Arnold, responsable de programación de la institución.

Algunos avances de la cirugía se deben a ensayos en soldados

La muestra se centra en cinco guerras del siglo XX Crimea, las dos mundiales, Vietnam y Malvinas y en dos conflictos del siglo XXI: Irak y Afganistán. "La medicina no puede adelantarse a las sofisticadas técnicas bélicas. La guerra es tan brutal que la medicina siempre va por detrás", explica James Peto, comisario de la exposición.

Cirugía plástica, ortopedia, transfusión de sangre y antibióticos son áreas cuyos avances se deben en parte a ensayos probados en soldados.

"Hay un conflicto ético sin solución entre guerra y medicina. La medicina cumple su función humanitaria y, al mismo tiempo, forma parte de la maquinaria que hace posible la guerra", resalta Colleen Schmitz, comisaria del Museo de Higiene de Dresden (Alemania), donde llegará la muestra el 15 de febrero.

Peto coincide con ella: "en nombre de la medicina se han hecho cosas terribles".

El documental censurado de John Huston

La Fundación Wellcome recupera en su exposición el filme documental ‘Let there be light’, realizado por John Huston en 1946. La cinta se adentra en un psiquiátrico de Nueva York, donde veteranos de la II Guerra Mundial son tratados de psiconeurosis. Reciben un tratamiento entonces revolucionario –a base de sesiones de hipnosis y drogas de la verdad– y parece que se curan de forma milagrosa. El trabajo forma parte de una trilogía que el director hizo para ejército estadounidense y que, según algunos expertos, le encaminó hacia su obra maestra, ‘El Halcón Maltés’. ‘Let there be light’ fue censurado por el Ejército. Las autoridades militares prohibieron su proyección durante más de 30 años alegando intromisión en la privacidad de los soldados enfermos. Una versión más extendida sugiere que los altos mandos temían que las imágenes de Huston asustaran a nuevos reclutas. La guerra había dejado como secuela hombres amnésicos, paralíticos, tartamudos y en estado de profunda melancolía.

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