miércoles, 27 de agosto de 2008

TORRIJOS 1831 EVOCA EN COIN LOS SUCESOS DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA



De anteriores denominaciones romanas, los árabes la llamaron Cohine, ordenando levantar Abderrahman III sus murallas sobre los antiguos baluartes romanos. En el periodo musulmán, gracias al impulso que le dieron los judíos, el comercio de Coín destacó con sus exportaciones de vinos, aceites, higos, pasas y almendras. Con la conquista cristiana del territorio malagueño, los Reyes Católicos sometieron a Coín a un duro bombardeo. Solamente las repoblaciones posteriores permitieron el resurgimiento de la villa y su recuperación económica a través de sus conocidos productos agrícolas.

Esta prosperidad alcanzada hasta finales del siglo XVIII, se vio seriamente afectada cuando, en plena Guerra de la Independencia, Coín formó en la posición más meridional del eje Junquera-Alozaina, como vía de principal de penetración hasta el Valle del Guadalhorce por parte del ejército del general Ballesteros, en sus afanes por conquistar la capital.

Cuando el general Maransín, gobernador francés de Málaga y su provincia, dio instrucciones a las 5 de la tarde del día 11 de febrero de 1811 a la mayor parte de sus unidades situadas al oeste del río Guadalhorce, para cerrar el paso de las fuerzas de Ballesteros, el general español ya había hecho atacar Álora con 1.000 infantes y 100 jinetes, sin poder tomarla, en un principio, ante los refuerzos franceses de la columna del comandante Bellanger; pero al retirarse el citado contingente, los españoles se presentaron de nuevo ante el castillo, esta vez con más efectivos, para apoderarse de la fortaleza y su guarnición.

Mientras esto ocurría, el general Ballesteros progresó con parte del grueso de sus fuerzas hasta Coín. En los aledaños algunos campesinos le dijeron algo sorprendente: Coín no estaba ocupado por los franceses.

Así, en la noche del 13 al 14 de febrero, Ballesteros y sus tropas entraron en Coín sin disparar un tiro. El general español pidió alimentos para sus soldados y forraje para las cabalgaduras, siendo provistos por las autoridades locales y los vecinos que, además, le informaron puntualmente del trasiego de fuerzas francesas por el Valle del Guadalhorce.

Maransín ideó un plan para copar a las tropas de Ballesteros en Coín, pidiéndole al general Rey que maniobrara sobre El Borge y Casarabonela, para amenazar la retaguardia del ejército español, contando además con el apoyo de las fuerzas del general Ormancey que, progresando desde Campillo hacia Cártama, disponía bajo su mando de un batallón del 58º y 100 dragones. Todas estas operaciones terminaron con el encuentro en tablas entre franceses y españoles en la mañana de día 16 de febrero, entre Cártama y Alhaurín el Grande.

Pocos meses después, el ejército del general Ballesteros inició su gran ofensiva. En la tarde del 8 de julio fueron atacados los puestos avanzados franceses en Coín. Al amanecer del 9 la vanguardia del ejército de Ballesteros entró en contacto directo con el grueso de la 4ª división del general Leval que cubría Coín y sus aledaños. Apenas entablado el combate (sobre las siete de la mañana, aproximadamente), Leval recibió a un oficial de estado mayor del mariscal Soult, que le ordenaba que se replegara con las unidades bajo su mando hasta Antequera, dentro del plan general que el duque de Dalmacia había concebido, inicialmente, para trasladarlas a Extremadura.

Sin el obstáculo de estas fuerzas enemigas, Ballesteros continuó su ofensiva que le llevaría hasta las puertas de Málaga, aunque no logró tomar la capital.

La Asociación Torrijos 1831, presente en Coín, ha querido evocar y divulgar esta página de su historia grabada bajo los acontecimientos de la Guerra de la Independencia.

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