sábado, 21 de junio de 2008

MADRID SIGUE DISFRUTANDO "LOS TESOROS SUMERGIDOS"

El arqueólogo Franck Goddio, que consiguió localizar en los años 90 el mítico puerto de Alejandría,ha sido el impulsor de la exposición 'Tesoros sumergidos de Egipto', un resumen de 1.500 años de historia que, según explica, "nunca podríamos haber visto sin las últimas tecnologías" y que permanecerá en la capital de España hasta el próximo mes de Septiembre.

La exposición, reúne 500 piezas, desde monedas y joyas hasta efigies de gran belleza y varios metros de altura.

Vestido con una americana azul, unos vaqueros y un casco de obra, muy diferentes a su traje de buzo, Franck Goddio (Francia, 1947) ha confesado que no le gusta que le llamen el "Indiana Jones del mar" y se define "sólo" como "un arqueólogo que ahora dirige unas excavaciones bajo el mar en Egipto".

La modestia rivaliza en Goddio, presidente del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, con un gran conocimiento de la historia, pero que nunca hubiera podido contrastar de cerca "sin la ayuda de las sofisticadas técnicas con magnetómetros nucleares".

Aunque se sumergió por primera vez en 1975, no sería hasta 10 años más tarde cuando decidió trabajar en la arqueología submarina, y tuvo que esperar hasta 1991, cuando el Centro Atómico francés desarrolló una nueva tecnología, para buscar los restos de la antigua Alejandría.

La importancia de los hallazgos incluye restos de las antiguas ciudades de Alejandría, Heraclion y Canopo, desaparecidas simultáneamente en el siglo VIII d.C. Su relevancia ha sido comparada con el descubrimiento de Pompeya, pero, para Goddio, "la importancia económica y religiosa de ellas es mucho mayor".

El primer hallazgo de su equipo, formado por 50 personas, fue lo que se llamaba 'Portus Grande' o gran puerto de Alejandría. Pero el resto, menos conocido para el gran público, "Heraclion era una ciudad casi mítica, conocida sólo por textos", y Canopo tenía el templo dedicado al dios Serapis, que hacía milagros relacionados con la vista.

"Hemos encontrado la cara de la estatua principal de Serapis, ante la que miles de personas en la antigüedad venían para rezar esperando un milagro", dice. Franck Goddio añade con humor que el milagro ha sido "encontrar a este dios y verlo".

El arqueólogo ha afirmado que la exposición resume una etapa de la historia de Egipcio muy "perturbada", al incluir las últimas dinastías faraónicas, la llegada de Alejandro Magno, la dinastía Tolomeica, la colonización romana, cristiana, bizantina e islámica.

Aunque no se han encontrado las tumbas de Alejandro Magno ni de Cleopatra, sí se han hallado monedas con sus efigies, entre ellas una de oro de este rey conduciendo un carruaje con cuatro elefantes.

Si se le pregunta por su pieza favorita, Goddio recuerda la estatua de una mujer, quizá la reina Arsinoé, con un vestido transparente y mojado, de piedra negra, del siglo III a. C., que "puede ser la más bella del mundo", afirma.

La muestra ya ha recorrido Berlín, Bonn y París, y ha sido en ésta última donde Goddio ha encontrado el máximo entusiasmo.

Con su permanente sonrisa, Goddio se despide diciendo: "Aún me faltan muchos tesoros por encontrar, pero el mejor es aquél que no me espero".

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