domingo, 26 de julio de 2009

LA VIDA DE JUAN RAMON JIMENEZ EN 731 FOTOGRAFIAS

La vida del Premio Nobel onubense Juan Ramón Jiménez ha sido recogida en un sólo volumen, Álbum, a través de 731 imágenes, entre las que, además de numerosos retratos del poeta, se reproducen también manuscritos y portadas de sus primeras ediciones.

Editada por la Residencia de Estudiantes y Cajasol, esta iconografía juanramoniana, que se acompaña de una biografía de Javier Blasco, ha sido compilada por José Antonio Expósito, y cuenta con una introducción del escritor Andrés Trapiello.

El Álbum cuenta con la última fotografía que se le hizo al poeta en vida, el 30 de mayo de 1958, una curiosa instantánea tomada en el hospital, en la que el poeta, en silla de ruedas y en bata acaricia con ambas manos la cabeza de "Platero", un burrito de tamaño casi natural, confeccionado por alumnos de sexto de primaria con alambra y paja.

En esta fotografía, siete niños de sexto curso y su maestra, rodean al burrito de alambre y al poeta, quien aparece en numerosas fotografías de este volumen rodeado por escolares y jóvenes, sobre todo en la última etapa de su vida.
En Washington, al volante

Otra de las fotos más curiosas, editada a doble página, muestra a su esposa, Zenobia Camprubí, en Washington, al volante del magnífico "chevrolet" que el matrimonio compró en 1950.

Sobre Zenobia escribe Trapiello que "a ella le tocó sacar adelante a un hombre que parecía vivir en un perpetuo frenesí que lo levantaba desde el decaimiento hasta los estados de exaltación, de la ataraxia a los periodos de trabajo febril".

También hay imágenes tomadas en el patio de su casa de Moguer, en la Calle Obispo Infante, posando junto a su madre, Purificación Mantecón López-Parejo, en 1922, y en el mismo lugar y el mismo año posando con sus sobrinos Pepe y Blanca, y con su ahijado, Juan Ramón Jiménez Bayo, hijo de su hermano Eustaquio.

Precisamente, el Álbum se abre con una foto de época de la torre mudéjar de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, de Moguer, de la que el poeta dejó escrito: "La torre de Moguer de cerca, parece una Giralda vista de lejos".

El más antiguo de todos los retratos es uno de 1885 que muestra a un grupo de niños, entre los que se encuentra un Juan Ramón que puede no haber cumplido los cuatro años, ataviado con gorra y pajarita, con las manos entrelazadas y mirando al fotógrafo con seriedad.

Instantáneas infantiles

También se conserva otro retrato de sus cinco años, vestido de marinero, y sus biógrafos gráficos han seleccionado reproducciones fotográficas de un dibujo escolar del globo terráqueo, hecho por el poeta cuando contaba entre ocho y nueve años y hasta la etiqueta de los vinos "Eustaquio Jiménez", ya que fue su hermano quien se encargó del negocio vinícola familiar desde 1908.

De cuanto estaba en los jesuitas de El Puerto de Santa María (Cádiz), se reproduce en el Álbum el diploma del "Primer Premio en Conducta" que obtuvo con catorce años, edad de la que también se reproducen páginas del Álbum de poesía manuscrito -sobre las páginas de un libro de contabilidad- por el poeta, que copiaba poemas de autores del siglo XIX y él mismo ilustraba con dibujos.

En esta galería no faltan la práctica totalidad de los escritores del 98 y de la Generación del 27, muchos en compañía de Juan Ramón Jiménez, quien sobre estos últimos ejerció un magisterio decisivo, y en un sólo retrato dos Premios Nóbel, Benavente y el poeta de Moguer, en compañía de Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Azorín, Amadeo Vives, Luis Bello, Gabriel Alomar y Luis de Zulueta.

Pese a esta colección gráfica, Andrés Trapiello, en su introducción a este volumen afirma que "Menos que de nadie, jamás se tendrá una imagen completa de Juan Ramón Jiménez. Ni como persona ni como poeta", en alusión a la "complejidad de su legado".

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